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Gracias.

189 entradas, 393 comentarios, a lo largo de los últimos 36 meses, 3 años en los que he tenido 3 sobrinos, he visto acabar mis primeros 3 proyectos, trabajé en 3 empresas distintas… (se ve que la cosa va de trilogías…) multitud de cosas que ha hecho de este blog una especie de diario abierto al que le ha llegado su fin, crónica de una ficción autobiográfica que me dio consuelo en noches tristes y me acompaño en esas absurdas tardes de domingo que nunca acaban.

Y finaliza hoy que cumplo años, dos décadas después de poner por primera vez mis dedos en un ordenador, aquella mañana en que mis padres decidieron apuntarme a clases de BASIC en 7º de EGB, y no podrian imaginar que desde entonces mi vida a transcurrido pegada a un teclado, primero en clase, luego multitud de noches cuando mi hermano salía y yo, me colaba en su habitación para robarle la llave, encender el ordenador y jugar al Monkey Island (si, entonces los ordenadores llevaban llave), aprendí a desmontar y arreglar Pc’s tras muchas metidas de pata,(si tete, yo era quien lo estropeaba) leí cientos de Pcmanias, y no quiero imaginar el tiempo perdido en instalar Windows 3.1, 95, 98, Me, Xp, NT, 2000 y los cientos de programas que ello conlleva, llegue a la universidad y me pase la mitad del primer año de carrera enganchado al mirc con Carlangas, pertenezco a la primera promoción de arquitectos que presentaba sus trabajos en AutoCad, pero entonces llego internet, y con ella el Msn, Facebook, Blogguer, MySpace, Flickr, Gmail, Youtube, Napster, tumblr, itunes, Skype, Fotologs, Spotify, devianart y muchas otras que ya no recuerdo…

Hoy desconecto, con el firme propósito de utilizar el ordenador tan solo como un instrumento de trabajo, apago el msn y cierro el blog, miraré el correo solo una vez al día, oiré música analógica, leeré más libros y menos blogs, apagaré el modem los fines de semana, con el firme propósito de recuperar parcelas de mi vida que tenia olvidadas.

Pienso ser la excepción del dicho "el que mucho abarca, poco aprieta", porque la vida es demasiado corta para pasársela esperando, dejando que el tiempo se escape entre los dedos. Al igual que Picasso creo que las musas existen, pero que solo van a verte mientras estas trabajando. Así que a partir de hoy me centro en mis proyectos, en la investigación del doctorado, en sostre, en publicar un libro con mis proyectos de vivienda unifamiliar, en algún que otro grafiti, en el Europan, en acabar unos pocos cuadros, ilustraciones y esculturas que tengo a mitad, en salir a hacer kite, en disfrutar de la gente que tengo cerca (por muy lejos que estén), ir a más museos, más teatros, más conciertos y por supuesto a seguir escribiendo, aunque ya no lo postee.

Dar las gracias a quien por alguna u otra razón ha caído por aquí, aquell@s que me conocieron un poco mejor al leerme, aquell@s que tras leernos se dio la casualidad de llegar a conocernos y a aquell@s que nunca he conocido pero sé que pasean ocultos por aquí. Gracias por los comentarios oportunos que llegaron en el instante preciso, los guardo todos, en un lugar cerca del corazón, donde habitan los sueños.

Tengo.

Estoy en el estudio. Acabo de desayunar y respiro tranquilamente escuchando Los Planetas. Tengo lápices en la mesa en una taza que rescaté de un mercadillo de Chicago. Montones de lápices de todos los colores, al lado de dos moleskine. Sobre la mesa hay también un flexo de Artemide, libros, un juego incompleto de formas geométricas, el teléfono, el ordenador, un objeto que no sé para qué sirve, y que no sé de dónde ha salido… hay una estantería diferente, que yo diseñe y que cambia cada día.

Hay mucha luz, luz muy agradable, intensa, como las mañanas de verano, como los cuadros de Sorolla. Sobre el sofá del salón hay un manta de algodón de un rojo fuerte, naranja, amarilla, que compré en Xauen, en un local decadente, caótico encantador. En uno de los pilares del estudio hay recortes que arremeten contra el capitalismo, chistes llenos de ironía y fotos de edificios y estrellas. También una foto de una chica desconocida que sonríe bajo la lluvia y otra de Mies Van der Rohe fumando. En la habitación desastre tengo incienso, lápices de colores, pastel y acrílicos, vasos de los yogures que uso para pintar, una escultura x acabar y que hoy mira el infinito, una vela mangada del monasterio de Le Corbusier, racionalista, rompedor, cubista… el monasterio, claro, el cirio es de lo más normal. Restos de otras velas, papel de fumar, guerreros de Xian y facturas de electricidad.

Tengo cientos de trípticos de exposiciones, que voy recopilando por alguna extraña razón: teatros, conciertos indie o de música francesa, operas; me gustan esos panfletos porque parecen guardar una historia desconocida, un algo misterioso que yo continuo al llevármelos a casa. Algunas fotos, mías, y otras recortadas de cualquier parte. Hay en el estudio una lámina inmensa del Guernica que herede de mi vecina, que ya no podrá ver los hijos por los que me solía preguntar. Hay dos estatuas que dibuje a carboncillo cuando estudiaba… Otra de las paredes, junto a la tele, tiene un cuadro que compre en la casa encendida en el que aparece un pájaro volando entre las nubes, aquel que mi padre preguntaba en qué sentido colocar, todo en tonos grises, en el suelo, hay una alfombra de pelo largo, donde me gusta cenar sushi mientras veo alguna peli. También hay plantas, y aunque no las cuido mucho nunca se mueren. En la alfombra también suelen aparecer las All Star, alguna revista x leer, las instrucciones del teléfono eternamente abiertas por la página de memorizar los números, pelotas de tenis… un perchero de pie, con un pañuelo de H&M de esos del cuello…y en alguna fiesta aparece una bola de espejos colgada del techo que crea un ambiente mágico mientras gira.

Un jarrón que rescate de la calle y pinte de negro, de pésimo gusto, pero muy divertido, bloques de arcilla, un exprimidor que parece una araña, una colección de frases en la nevera que escribe la gente viene a casa, papel y mas lápices, y yo mismo, sonriendo (a veces llorando), silbando alguna canción y dibujando en el ordenador junto a las velas, los libros, el juego que algún día completare, y todas esas cosas que nadie quiere, pero que decoran mucho solo con dejarlas de cualquier manera sobre la mesa… las llaves no, las llaves son de casa. El resto del espacio está libre, es grande, hay mucho espacio para tumbarse, para que mis sobrinos corran dando vueltas o para bailar, y cuatro grandes ventanas sobre una plaza que no es mía pero que queda muy bien, cuatro inmensas ventanas que dan a una plaza donde hay una fuente, donde te busco en cada chica que se acerca.

En la habitación no hay nada, o casi nada, la cama sobre la tarima de madera, dos lámparas que cuelgan del techo, tu ausencia, una lamina de Hokusai que compre en Chicago, y mis sueños que por las noches, cuando duermo, sobrevuelan todo el espacio vacío.

Es todo tan hermoso aquí, la casa y esta música, tu recuerdo deambulando entre las sombras que entran por las ventanas en las noches de luna llena, el silencio, nuestras canciones, releer lo que escribo, y desayunar a las 12 en esta mañana radiante, un mañana cualquiera. Es todo tan hermoso que olvido que no estés a mi lado… al fin y al cabo no soy yo quien se va a perder el paraíso.

Azar y proyecto.

El azar no existe; Dios no juega a los dados.”

Albert Einstein

Yo, como Einstein, no creo en el azar, ( tampoco creo en dios) es por ello que intento buscar un orden a cada línea que imagino, ejes, módulos, referencias, visibles o no aparecen en cada uno de mis proyectos. Elementos que a simple vista no guardan ninguna relación están subordinados por un orden que en muchos casos solo conozco yo.

Para distribuir los elementos vacio/lleno de esta estantería utilice las 4 fechas de nacimiento de los que serian sus propietarios, de forma que ideé un sistema de numeración que hacia corresponder cada elemento vacio/lleno un numero del cual era múltiplo en centímetros, ¿el quinto estante? esa es una concesión del autor… ;)

Ride of the walkirias

"Señor Rossellini: he visto sus películas Roma, città aperta y Paisa y me han gustado mucho. Si necesita a una actriz sueca que habla muy bien el inglés, que no ha olvidado su alemán, que puede hacerse entender en francés y que en italiano sólo sabe decir 'Ti amo', estoy dispuesta a ir a hacer una película con usted."

Ingrid Bergman

No era actriz, ni sueca, a pesar de que mentía sin apenas enterarse, congeniamos desde la primera mirada, reímos, bebimos, bailamos, cuchicheamos y criticamos, comentamos anécdotas inverosímiles, nos preguntamos cómo una bailarina aficionada a la escultura que nunca sale puede acabar hablando de danza con un arquitecto que, hoy especialmente, no tenia ningunas ganas de fiesta, extraños en una discoteca que no conocíamos, ausentes del resto de fauna nocturna con la que no congeniábamos, ajenos en un ambiente que no frecuentábamos decidimos olvidar por momentos la extraña melancolía de nuestros falsos problemas, ella me hablaba de que le gustaría llegar a ser la mitad de admirada que Ekaterina Maximova, yo le comentaba mi desilusión con la arquitectura frente a mi pasión por la escenografía, ella sus deseos de bañarse desnuda en Formentera, yo mi sueño de trabajar en África… paso la noche más rápida que recuerdo y a la hora de la despedida insinuó que tomáramos la última copa en su casa con la misma sencillez con la que pides una de cuarto en la panadería, por mi cabeza pasaron imágenes que apenas recordaba, como cuando te encerrabas un fin de semana entero follando como si se fuera a acabar el mundo, con la nevera llena de comida y las persianas bajadas, ausente de este puto mundo…(es más, apenas recuerdo la última vez que folle) aun así decline la invitación con una escusa barata, aceptó esa pequeña derrota pero vi en sus ojos la intención de ganar la guerra, fue entonces cuando me pidió mi numero, y si, podría habérselo dado, y posiblemente ella me llamaría (o no), y quedaríamos a tomar algo, primero con alguna excusa, y luego ya sin escusas, iríamos a algún concierto y acabaríamos bebiendo chupitos mientras chupábamos la sal en el cuello del otro, se nos haría de día en algún antro y acabaríamos follando como leones con la cabalgata de las Valkirias de banda sonora, nos despediríamos bromeando con la posibilidad de repetirlo, y sentiríamos un revolotear de mariposas en el estomago cuando recibiéramos un sms, la curiosidad se convertiría en atracción, la atracción en complicidad y después de pasar tiempo compartiendo las cosas cotidianas del día a día nos daríamos cuenta de que el amor existe, sin embargo últimamente no encuentro por ningún lado las ganas de querer, llevo dentro la pereza de este corazón helado que me acompaña, la que me dice al oído que a fin de cuentas, el sexo está sobrevalorado y es que ya no quedan historias de amor como la de Ingrid Bergman.

“Lo profundo es la piel”

Paul Valery.

Las azoteas hablan.

Complejidad y Contradicción

En 1966 el minimalismo era un credo para cualquier arquitecto, “Menos es más” su primer mandamiento y Mies Van der Rohe su dios y “fundador” (los otros tres 3 dioses serían el racionalismo de Le Corbusier, el organicismo de Wright y el Funcionalismo de Aalto.), cuestionar cualquiera de sus postulados era motivo suficiente para ser desterrado del paraíso arquitectónico, en aquel contexto Richard Venturi no pasaba de ser un arquitecto mediocre de la Universidad de Pennsylvania dando clases y estudiando la rigidez del Movimiento Moderno, fue entonces cuando escribió “Complejidad y Contradicción en la arquitectura”:

- “Doy la bienvenida a los problemas y exploto las incertidumbres. Al aceptar la contradicción y la complejidad, defiendo tanto la vitalidad como la validez.

Los arquitectos no pueden permitir que sean intimidados por el lenguaje puritano moral de la arquitectura moderna. Prefiero los elementos híbridos a los “puros”, los comprometidos a los “limpios”, los distorsionados a los “rectos”, los ambiguos a los “articulados”, los tergiversados que a la vez son impersonales, a los aburridos que a la vez son “interesantes”, los convencionales a los “diseñados”, los integradores a los “excluyentes”, los redundantes a los sencillos, los reminiscentes que a la vez son innovadores, los irregulares y equívocos a los directos y claros. Defiendo la vitalidad confusa frente a la unidad transparente. Acepto la falta de lógica y proclamo la dualidad.

Defiendo la riqueza de significados en vez de la claridad de significados; la función implícita a la vez que la explícita. Prefiero `esto y lo otro´ a `o esto o lo otro´, el blanco y el negro, y algunas veces el gris, al negro o al blanco. Una arquitectura válida evoca niveles de significados y se centra en muchos puntos: su espacio y sus elementos se leen y funcionan de varias maneras a la vez.

Pero una arquitectura de la complejidad y la contradicción tiene que servir especialmente al conjunto; su verdad debe estar en su totalidad o en sus implicaciones. Debe incorporar la unidad difícil de la inclusión en vez de la unidad fácil de la exclusión. Más no es menos.” –

Esta es la respuesta a quien alguna vez se ha preguntado por el título del blog, no sé si complejo pero muchas veces contradictorio, como yo, como la vida.

Y es que desde hace poco me interesa más el espacio que queda entre edificios que los edificios en sí, ese espacio vacío por donde discurren multitudes, ese del que habla Ítalo Calvino en sus ciudades invisibles, últimamente presto más atención a Lars Von Trier y la Fura dels Baus que a detalles de edificios singulares, me intereso por Focault y Gellner, aprendo cosas que nunca imagine, sin buscar la utilidad, busco, pregunto, pido. A cambio de un futuro incierto que no sé donde me lleva (ni me importa), elijo la duda a la seguridad, tengo cuidado con lo que sueño por si acaba cumpliéndose… y quizás tenga algo que ver esta sensación de escribir con la fluidez con la que un músico toca las teclas de un piano el saber que no hay nada más apasionante que la incertidumbre de mis pasos.

Benedetti.

A Benedetti por las veces que he “llorado” leyéndolo.

Paris, je t'aime.

“Me acuerdo de todo con exactitud. Era un 15 de mayo. La primavera se retrasaba, el cielo amenazaba lluvia. Y tú gritabas...”

El dia perfecto.

Menos, pero mejor.

  1. El buen diseño es innovador.
  2. El buen diseño hace un producto útil.
  3. El buen diseño es estético.
  4. El buen diseño ayuda a un producto a ser entendido.
  5. El buen diseño es discreto.
  6. El buen diseño es honesto.
  7. El buen diseño es duradero.
  8. El buen diseño es constante hasta el último detalle.
  9. El buen diseño está concienciado con el medio ambiente.
  10. El buen diseño es tan poco diseño como sea posible.

Dieter Rams, (Alemania, 1932).

Algo va mal.

La fiebre palúdica o malaria causa unos 500 millones de casos de fiebre y aproximadamente 2 millones de muertes anuales, lo que representa una muerte cada 30 segundos (se dice rápido). La gran mayoría de los casos ocurre en niños menores de 5 años. A día de hoy la gripe A (H1N1) ha contagiado a 1.085 personas en 21 países, entre los que se incluyen 26 muertes.

Manifiesto I