Mis fines de semana, últimamente, parecen pensados por mis guionistas favoritos, el del Murcia Sound se lo atribuiría a Cunnigham, el de Florencia a Woody Allen, mi cumpleaños tuvo un aire bukowskyano, han habido paginas de kamasutra, de melodramas firmados x Isabel Coixet, y este que acaba solo se le habría podido ocurrir a Lynch.
El finde empezó con resaca en la fiesta de la rosa, por un momento me vi subido en un autobús desfilando en el día del orgullo gay, momentos después todo ocurría en un bar lleno de cuadros de Klimt, Bisbal derrochaba la energía que me faltaba a mí, nos había leído el horóscopo y como los planetas estaban alineados con la luna, pretendía seguir de fiesta hasta el amanecer, un karma llegado de la india, por el contrario, apostaba por tumbarnos en la playa hasta ver salir el sol.
Al final de la noxe acabaron durmiendo en mi cama, una chica que es capaz de hacerte sonreír en esos días que la vida te parece una mala película americana, y una diputada (sí, de las del congreso) por cuyas manos han llegado a pasar 5000 pollitos a la hora.
En la vida como en las películas es esa falta de predicción lo q las hace únicas, por algo parecido me gusta la lluvia, porque aparece cuando menos te lo esperas, este finde llovieron sonrisas de alegría en una casa sin puertas.
Pd01: Un finde tan surrealista no podía acabar de otra forma que con España campeona de EUROPA.
Pd02: Hacia muchos meses que mi mesa no amanecía con un ramo de gerberas, como no ROJAS. Merci Beacoup.






