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Paris, je t'aime

Existe un Paris turístico, el que aparece en las películas románticas, el de las guías de viaje, es el Paris de la Torre Eiffel, del Louvre y su Gioconda cansada de mirar a tanto japonés, de paseos bajo los esqueléticos árboles de los Campos Elíseos, un Paris de lujo, de restaurantes chic, de colas interminables para entrar a los museos instalados en Palacios del S. XVII sutilmente restaurados, de grandes monumentos que han perdido su significado, ese Paris cuyo secreto mejor guardado es que llueve mas días al año que en Londres.
Sin embargo je aime un Paris oculto, que languidece en edificios que no llaman la atención.Es el Paris de tejados abuhardillados en pizarra, el que transcurre tras los parpados metálicos que te protegen de la luz en el Instituto del Mundo Árabe y se instala en las miradas profundas cruzadas con sus habitantes, en la ligereza transparente de la Fundación Cartier, en la invitación a sentarte a comer con una desconocida de enigmáticos ojos grises, se siente también en el laberinto de pasillos del metro, en un pequeño club de jazz de St. Germain, donde ni siquiera cobran entrada y hay un piano blanco de cola para quien este dispuesto a acariciarlo, en la villa Savoy, en el museo Picasso, en la multitud de pequeñas galerías de arte, en la Plaza de los Vosgos o el cementerio de Père-Lachaise, lugares con un encanto especial que se instalan en tu cabeza para hacer replantearte toda tu vida y soñar con quedarte a vivir para siempre.

Volando

9 meses en un minuto

Una orquídea imaginaria, un cita de Woody Allen, una mueca, una canción de Sabina, el lugar donde has sido feliz, una carcajada risueña, una placa del Marques de dos Aguas, un noche de verano en invierno, una llamada a tiempo, un eclipse de luna, un cuento de Borges, caminar al lado de tus ojos, las esculturas profundas de Chillida, un secreto inconfesable, un poema de Cernuda, la torre de babel, un graffiti del Carmen, una ciudad invisible de Italo Calvino, las gotas de lluvia contra tu cara, una cerveza helada, RNE3, gritar en Montmartre, un consejo para disfrutar de la vida; para vivir con alegría, el espacio fluido de Mies, tratar de pasar al otro lado, un sueño interminable, descubrir que la vida es intrascendente, olvidarse del trabajo aburrido, un guiño inocente, el instante preciso de un paso de Tango, el humo espeso de los porros, una conversación que no se recuerda, una nube solitaria, una confesión prohibida, una elegía de Manrique, la adrealina recorriendo tus venas al tatuarte, una frase para cambiar el mundo, hacer surf en medio de la calle, aprender a respirar bajo el agua, la sensación en las yemas de los dedos al acariciar la madera, el caos ordenado, una opera de Wagner, una caja llena de otoño, el trayecto de mi casa al trabajo bajo la lluvia,una playa en Formentera, una fotografía surrealista de los Parkeharrison, la estatua de la libertad, aprender a volar con solo cerrar los ojos, el olor a pólvora en un día de fallas, una ilustración mágica de Izumi Nogawa, el brillo de tus ojos vidriados por los recuerdos, un manuscrito en una alfombra, la manzana de Eva, Papa cuéntame otra vez de Ismael Serrano, un reloj de sol parado, las marcas de los dientes en la piel x un bocado, aprender todo lo que hay que olvidar, la boina del che, una novela de Gabriel García Márquez, 9 meses en un minuto.
Felicidades Ana.

Eclipse

(Del lat. eclipsis, y este del gr. ἔκλειψις, desaparición). 1. m. Astr. Ocultación transitoria total o parcial de un astro por interposición de otro cuerpo celeste. 2. m. Ausencia, evasión, desaparición de alguien o algo.

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