Buscar

Cashback

Estudiar arte, ser un aficionado a soñar y estar fascinado por la figura femenina son las premisas de este corto de Sean Ellis en las que narra las interminables horas de Ben durante su empleo nocturno en un supermercado.
Mientras arreglo el link, podeis ver el corto aqui.

Nocivo

Allende vive.

El 10 de septiembre de 1998, la historia del pueblo chileno entro en mi cabeza en forma de documental, el examen de AFI que tenia a la mañana siguiente me importo lo mas mínimo y estuve toda la noxe pegado a la pequeña pantalla con los ojos humedos, un nudo en la garganta y el alma llena de impotencia. Recuerdo irme a la cama con esa sensación de querer cambiar el mundo, de tener la inminente necesidad de ayudar a quien de verdad lo necesita, fue esa misma noxe cuando me enganche a Victor Jara y me hermane de por vida con el Pueblo Chileno al cual tengo pendiente una visita obligada.
Hoy se ha exo justicia con miles de desparecidos y asesinados, hoy sé, aunque no este bien decirlo, que miles de personas dormiran un poco más felices, una felicidad triste, melancolica, no de carcajada pero si de mueca en la sonrisa, hoy ha muerto un gran hijo de puta.

Demian.

"El pájaro rompe el cascarón. El cascarón es el mundo.
Quien quiera nacer, tiene que destruir un mundo.
El pájaro vuela hacia Dios. El dios se llama Abraxas."
Herman Hesse.

Zemrude

Las ciudades invisibles. Pedro Cano.
Es el humor de quien la mira el que da su forma a la ciudad de Zemrude. Si pasas silbando, la nariz cerniéndose al compás del silbido, conocerás de abajo arriba: antepechos, cortinas que se agitan, surtidores. Si caminas con el mentón apoyado en el pecho, las uñas clavadas en las palmas, tus miradas quedarán atrapadas al ras del suelo, en el agua que corre al borde de la calzada, las alcantarillas, las raspas de pescado, los papeles sucios. No puedo decir que un aspecto de la ciudad sea más verdadero que el otro, pero de la Zemrude de arriba oyes hablar sobre todo a quien la recuerda hundido en la Zemrude de abajo, recorriendo todos los dí­as los mismos tramos de calle y encontrando por la mañana el mal humor del dí­a anterior incrustado al pie de las paredes. Para todos, tarde o temprano, llega el día en que bajamos la mirada a los tubos de los canalones y no conseguimos volver a despegarla del pavimento. No está excluido lo contrario, pero es más raro; por eso seguimos dando vueltas por las calles de Zemrude excavando con los ojos debajo de los sótanos, de los cimientos, de los pozos.
Las ciudades invisibles. Italo Calvino.